Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

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“Yo no creo en la edad. Todos los viejos llevan en los ojos un niño, y los niños a veces nos observan como ancianos profundos.” Lo cierto es que, niños y ancianos comparten mucho más de lo que nos dicen sus ojos -y Neruda-. Ambos necesitan amor, cuidados, protección, comprensión, espacio, ayuda, paciencia, etc. Son precisamente estas necesidades las que, en parte, los convierten en víctimas especialmente vulnerables de maltrato.

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 15 de junio como el Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez. Esta forma de violencia es, con diferencia, la más difícil de detectar y la menos reconocida. Puesto que no se puede erradicar aquello que no se conoce en profundidad, el primer paso para prevenir e intervenir en el maltrato a las personas mayores es despertar la conciencia social sobre este fenómeno. Es tarea de todos el contribuir a darle visibilidad a una realidad que afecta a los derechos humanos de millones de personas en todos los países. No olvidemos que el envejecimiento es un proceso continuo y universal.

Según la OMS, se considera maltrato el ancianos como «la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y que produzca daño o angustia a una persona anciana». Dado que es un fenómeno enormemente complejo que engloba múltiples factores, es conveniente precisar algunos aspectos que pueden ayudar a su comprensión.

  • El maltrato a ancianos engloba tanto el ámbito familiar como el institucional, por lo que los agentes/agresores pueden ser parejas, hijos, otros familiares, cuidadores, profesionales de la salud, etc.
  • Aunque el maltrato físico es el más conocido, éste es ampliamente superado por el maltrato psicológico (humillación, privación de afecto, infantilización, amenazas, etc.) y la negligencia o abandono (falta de atención de las necesidades básicas de alimentación, higiene, abrigo, tratamientos, seguridad, etc.)
  • Otras formas de maltrato bastante comunes son: el abuso sexual, la explotación financiera, el uso inadecuado o desproporcionado de fármacos y la violación de sus derechos fundamentales como persona.

Es posible que algunas de las acciones u omisiones de los ejemplos anteriores no fueran consideradas para muchos como formas de maltrato. El desconocimiento del fenómeno, junto con el hecho de que algunas de estas situaciones se confundan con meros conflictos familiares, son algunas de las causas de las escasas denuncias. Aunque las cifras en todo lo relativo a este tipo de violencia son confusas, se estima que solo un 20% de los casos son denunciados. Nos queda mucho trabajo por hacer a este respecto.

El perfil de la víctima de estos malos tratos en el ámbito doméstico suele ser, en un 80% de los casos, una mujer, mayor de 75 años, viuda o separada, socialmente aislada y con alguna enfermedad que la hace dependiente. Es importante destacar que el maltrato a las mujeres mayores es el menos tenido en cuenta dentro de la violencia de género, a pesar de que muchas lo llevan sufriendo toda la vida. La falta de denuncias suele producirse por su afán por proteger a los hijos, la dependencia económica que mantienen con el agresor, sentimientos de culpabilidad, creencias hacia el matrimonio y religiosas que las llevan a resignarse de por vida, etc. Es fundamental tener muy presentes a estas mujeres en la lucha que todos llevamos a cabo contra la violencia de género.

Respecto al perfil de las personas que cometen este tipo de maltrato, más que dar detalles que puedan contribuir a la visión injusta que ya se tiene de los cuidadores, prefiero hacer una puntualización. Cuando se habla de maltrato al mayor en el ámbito familiar, se piensa por defecto en la hija/nuera/sobrina que no se porta bien o no hace lo que otros consideran suficiente. Es cierto que la mayoría de los malos tratos vienen del cuidador principal y que éste suele ser una mujer del núcleo familiar, pero es importante tener presente que no todos los malos tratos en este contexto son intencionados.

Los familiares de personas mayores dependientes se enfrentan a diario a necesidades y cuidados para los que no están capacitados, muchas veces sin apoyo, y durante largos periodos de tiempo. Hay más de 350 mil cuidadores, la mayoría mujeres de más de 50 años, que merecen todo nuestro respeto y reconocimiento y que son injustamente señaladas cuando se trata este tema. La falta de información, preparación y ayuda son determinantes en muchos de estos casos.

Como en el resto de tipos de maltrato, aún nos queda un largo camino que recorrer para erradicar el que se da en nuestros mayores. Solo en Europa, unos 4 millones sufren abusos cada año. Dado que la sensibilización y visualización de este fenómeno es fundamental para su prevención y detección, hagamos todos un esfuerzo por colaborar en esta lucha y que bajo ningún concepto cumplir años nos reste derechos. Si el aumento de la esperanza de vida es considerado como uno de nuestros mayores logros, no permitamos que se convierta en una carga.

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A. Pilar Pacheco Unguetti.

Doctora en Psicología, Psicóloga Forense, Psicóloga General Sanitaria y Experta en Psicología Clínica Aplicada.

Todos los derechos reservados. Código de registro: 1606158150902

Fotografía «Elderly People Street Sign» de Ethan Prater.

 

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